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Un papel con las fórmulas a tu lado, siempre va bien

Una hoja de fórmulas impresa junto a un cubo de Rubik sobre la mesa

Estás practicando una fórmula nueva, tienes el cubo en las dos manos, y el móvil se apaga. Lo desbloqueas con el meñique, vuelves a la pantalla, se ha perdido el sitio donde estabas. Cuatro veces seguidas. Es un problema tan tonto que da rabia, y es la razón por la que mucha gente que va en serio utiliza también una hoja de papel al lado del cubo.

La pantalla para entenderlo, el papel para repetirlo

Son dos fases distintas y piden cosas distintas. Cuando estás aprendiendo un caso nuevo necesitas verlo: el cubo girando, la fórmula a cámara lenta, las piezas que no importan apagadas, y repetirla hasta que entiendas qué está moviendo cada giro y por qué. Eso no lo da un papel por bien hecho que esté, y para eso está el cubo interactivo de cada método.

Cuando ya la has entendido y lo que toca es meterle repeticiones —veinte, cincuenta, las que hagan falta hasta que salga sola y sin pensar—, ahí lo que necesitas es un recordatorio, un vistazo, mientras las manos no sueltan el cubo. Y eso normalmente es más cómodo con una hoja que con la interfaz.

Por eso hemos creado las hojas imprimibles. Contienen la misma información: se aprende en la web y se coge velocidad con la hoja al lado.

Trece hojas, seis puzzles

Hay una hoja por método: los tres del 2×2, los tres del 3×3, Reducción del 4×4 y del 5×5, los tres del Pyraminx y los dos del Skewb. Cada una lleva todas las fórmulas de ese método, con el mismo dibujo de cubo que ves en la web al lado de cada una, para que no tengas que interpretar de memoria a qué caso se refiere cada secuencia.

No es un PDF que alguien subió hace tres años

Esto importa más de lo que parece. La hoja no es un archivo que se generó una vez y se quedó ahí: se construye en el momento, con las mismas fórmulas y los mismos iconos que estás viendo en la página. Si un día corregimos un algoritmo o cambiamos un icono, la hoja sale corregida esa misma tarde — no hay una copia vieja circulando por ahí que diga otra cosa que la web. Y sale limpia: sin anuncios, sin marcas de agua y sin nada que estorbe justo donde apoyas el pulgar. Solo visualcubing.com en el pie, por si alguien la encuentra fotocopiada encima de una mesa y quiere saber de dónde salió.

Gratis, sin registro y sin dejar el correo

No hay formulario, no hay «déjanos tu email y te la mandamos», no hay cuenta que crear. Entras en Descargas, pulsas el método que quieras y se abre directamente el menú de imprimir, donde puedes mandarla a la impresora o guardarla como PDF. También funciona desde el móvil. Y están en los ocho idiomas del sitio, así que si estudias en euskera o en alemán la hoja sale en euskera o en alemán, no en inglés.

Si das clase o llevas un club, llévatelas

Si enseñas a un grupo, imprímelas y repártelas. Es el uso que teníamos en la cabeza mientras las hacíamos: un taco de folios encima de la mesa para que cada uno tenga el suyo, y el proyector o las tabletas para enseñar el caso que se atraganta. Si las usas así y echas algo en falta, dilo — de ahí salen las mejores correcciones.

Entra en VisualCubing y aprende de la manera que más cómoda te resulte: el cubo en 3D para entenderlo, la hoja impresa para practicar. Están las dos cosas y no cuestan nada.

Ver todas las hojas →
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