Si dejas un cubo resuelto sobre la mesa y alguien lo mezcla girando sin mirar, el resultado es un caos cualquiera: uno entre 43 trillones de posiciones posibles, sin ningún interés especial. Pero hay un puñado de esas posiciones que no son un caos cualquiera — son dibujos. Y a diferencia de una mezcla, a esas se llega a propósito, con una fórmula concreta, siempre la misma, siempre el mismo resultado.
El ajedrez, el clásico de toda la vida
El más conocido de todos es el damero: cada cara queda como un tablero de ajedrez, con las esquinas de un color alternando con las demás piezas. Parece complicado de hacer, pero la fórmula son seis giros dobles, uno por cara — nada que no puedas ejecutar en pocos segundos.
Puntos, cruces y un cubo dentro del cubo
Hay patrones de puntos (cuatro o seis, según la fórmula) donde el resto de cada cara queda de un solo color y solo unas pocas piezas destacan como lunares. Hay una cruz que dibuja, literalmente, una cruz de un color sobre el fondo de otro en cada cara. Y luego está el más teatral de todos, el cubo en cubo: visto desde fuera parece que hay un cubo más pequeño flotando encima de uno más grande — y existe incluso una versión con un tercer cubo anidado dentro.
El superflip, la posición más famosa de la comunidad
Si el damero es el más bonito, el superflip es el más importante. Es la posición donde cada pieza está en su sitio pero cada arista está girada al revés — visualmente parece un cubo roto, no resuelto, aunque cada pegatina esté exactamente donde debería. Durante años fue la referencia que usaban los matemáticos para hablar del "número de Dios": la prueba de que existen posiciones que necesitan de verdad los veinte movimientos máximos para resolverse.
Franjas y una serpiente, para cuando ya te sabes los clásicos
Hay también franjas verticales que cruzan las tres caras visibles como si fueran persianas, y una culebra que serpentea de cara en cara sin ningún patrón geométrico limpio — el más raro de la colección, y por eso mismo el que más gusta a quien ya se ha cansado de los demás.
No hace falta memorizar nada de esto
Ninguna de estas fórmulas hay que teclearla a mano ni memorizarla: en la página de Notación tienes una pestaña de Patrones que reconstruye el cubo resuelto y aplica el que elijas con un clic. Y si te gusta, hay un botón para deshacerlo y volver a dejarlo como estaba, sin rehacer nada a mano.
El 4×4 y el 5×5 tienen su propia colección de patrones — no son los mismos de aquí escalados, son fórmulas distintas de verdad — y el Pyraminx tiene los suyos también, más sencillos pero igual de curiosos. Merece la pena curiosear por los tres si te ha enganchado esto.